Errores comunes a evitar en trading. Parte II

 

Este artículo es una continuación de “Errores comunes a evitar en trading. Parte I”, que recomiendo leer primero para tener una visión más completa y global del tema.

Errores comunes a evitar en trading. Parte I

Caer en la tentación de sobre-operar

Brad Barber y Terran Odean estudiaron entre 1992 y 1997 más de 35.000 cuentas de valores llegando, entre otras, a la conclusión de que el exceso de confianza llevaba a los inversores a sobre-operar y esto afectaba negativamente a sus carteras en todos los casos. Un inversor que sobre-opera satisface su ego con las operaciones positivas, olvidando rápidamente las negativas. La diferencia entre alguien que opera más de la cuenta y un jugador de ruleta es ninguna. Por ello, para entrar al mercado adecuadamente necesitamos un método que nos indique entradas y salidas de forma objetiva. Así, solo operaremos en base a este sistema. La base del mismo consistirá en escoger y testear un método que nos indique qué y cuándo elegir un activo concreto (es decir, un método de análisis) y cuánto arriesgar (es decir, un método de gestión del dinero).

Por último, pero no menos importante, recordar que por supuesto no es obligado operar cada día o cada semana; si la volatilidad no se define, si cambia de forma constante a lo largo de las sesiones puede ser conveniente mantenerse al margen. El mercado no se acabará.

No auto-permitirse el error

Existe una línea muy delgada entre la excelencia y la exigencia. La exigencia suele ser una característica que las personas no dudamos en atribuirnos, ya que generalmente se considera positivo ser exigente (frases como “soy muy exigente conmigo mismo”  se escuchan con frecuencia en procesos de selección cuando pedimos a una persona que destaque un rasgo sobre su personalidad en el trabajo).

Sin embargo, del binomio exigencia/excelencia, en coaching se orienta la acción hacia la excelencia, ¿por qué? Silvia Guarnieri y Miriam Ortiz de Zárate, en su libro “No es lo mismo”, explican las diferencias entre la búsqueda de la excelencia y la exigencia:

“La excelencia es un camino que se recorre poniendo en juego nuestras mejores capacidades, y que ofrece importantes frutos que están relacionados con el aprendizaje, la creatividad y el crecimiento personal. La exigencia es un camino muy diferente: la persona exigente no busca tanto el hacer las cosas lo mejor posible como el hacerlas perfectas. Este es un matiz muy importante, porque esta búsqueda se hace lógicamente imposible, de manera que uno siempre queda insatisfecho, frustrado y anhelante”.

Descuidar el Análisis Fundamental

A pesar de que contamos con elementos de Análisis Técnico que actúan como confirmaciones sobre la cotización del precio de un activo, es absolutamente incierto cuándo un mercado se dará la vuelta. Existen elementos de Análisis Fundamental, que unidos con los elementos propios del Análisis Emocional, influyen en el precio y no siempre los podemos prever ni controlar de forma racional. Nadie puede prever que mañana Elon Musk twitee un determinado contenido sobre BTC o que un grupo de radicales asalte al Capitolio. Son innumerables las variables que influyen en la cotización del precio, tantas como indicadores o correlaciones se les ocurran.

Luego, ¿entonces qué? preguntará el lector muy inteligentemente. Pues bien, aún y la complejidad intrínseca al movimiento y las oscilaciones de los mercados financieros, el análisis – técnico, fundamental y emocional – nos puede proporcionar predicciones de la evolución del precio. Esas predicciones serán siempre aproximadas y sujetas a más o menos incertidumbre, pues nunca podemos esperar resultados exactos, a lo sumo probabilidades estadísticas.

Recuérdelo: no existe nadie que compre en los mínimos y venda en los máximos. Si alguna vez ocurre esto es pura casualidad. Si alguien le cuenta que es capaz de hacerlo de forma constante y recurrente, le está mintiendo.

Ratio de apalancamiento inadecuado

La gestión del riesgo es de vital importancia a la hora de operar con apalancamiento financiero, puesto que debe evitarse a toda costa que se generen pérdidas que no se puedan asumir. Conseguir un acertado money management requiere tener claros tres conceptos:

  • Capital invertido: El capital invertido es la cuantía total de la operación.
  • Capital arriesgado: Es la cuantía de los fondos de la cuenta del trader que puede poner en riesgo en la operación. En una adecuada gestión del riesgo, este capital debería limitarse a la pérdida que es capaz de soportar el trader si la operación no sale como esperaba.
  • Stop Loss: Para limitar el capital arriesgado, el trader debe definir y aplicar los Stop Loss, esto es, los niveles de precio para los que la operación se cierra automáticamente cortando las pérdidas.

Cuidado con mover los Stop Loss una vez tenemos la operación abierta. Eso, y jugar a la ruleta de la fortuna, es lo mismo.

No cambiar nunca de estrategia

Los mercados financieros no son estáticos. Charles Henry Dow, precursor del análisis técnico, a finales del siglo XIX escribió en el diario financiero Wall Street Journal 255 editoriales explicando su estudio de los gráficos de los mercados, basado principalmente en los movimientos de los precios y las tendencias que forman. En sus escritos decía que los mercados financieros hacen cimas y valles superiores a los anteriores.

Las condiciones del mercado siempre están cambiando, lo que significa que las estrategia a utilizar no siempre debe ser una sola y siempre la misma para todos los activos financieros. El análisis técnico nos permitirá estudiar el comportamiento de cada activo, y queda a nuestra elección la estrategia que mejor encaja en el momento presente.

Igualmente, el uso de indicadores técnicos debe ser flexible. Ningún indicador funciona bien todo el tiempo. Se deben utilizar diferentes indicadores y estrategias dependiendo de las condiciones del mercado. Algunos indicadores funcionan bien en mercados que fluctúan, y otros funcionan mejor en mercados con trends más pronunciadas.

 

Cristina Bartés

Chief Operating Officer at Aston Dealers® Business Academy

 

Curso de Bolsa Aston Dealers

DISCLAIMER: La información y opiniones del presente artículo tienen carácter informativo, sin intención de influir en cualquier decisión comercial y no representan una recomendación personalizada de inversión ni de asesoramiento, dado que no se ha tenido en cuenta la situación financiera, los objetivos de inversión u otras necesidades personales de ningún inversor en particular y no constituyen ni pueden interpretarse como una oferta, invitación o incitación para la venta, compra o suscripción de valores, productos o servicios financieros, ni su contenido constituirá base de ningún contrato, compromiso o decisión de cualquier tipo. Su finalidad es mantener informados a los clientes de Aston Dealers® Business Academy sobre noticias o información correspondiente a los mercados financieros y por tanto los destinatarios de la presente comunicación deben consultar con sus propios asesores legales, fiscales o de cualquier otro tipo sobre las implicaciones de invertir en cualquiera de los productos o activos, que en su caso, se mencionen en el artículo.

Errores comunes a evitar en trading. Parte I

 

En esta publicación presento los errores de operativa de trading más habituales, con la finalidad de poder reconocerlos rápidamente y aplicar las medidas correctoras necesarias para obtener la tan deseada consistencia financiera.

Ausencia de Trading Plan

Recordemos que el trading plan es el documento en el que se plasman todos los aspectos que van a definir nuestra operativa. Este plan cubre cualquier contingencia que nos pudiera suceder en el mercado, permitiendo centrarnos en la planificación y la ejecución de nuestra estrategia de entrada y salida a mercado. Sin un Trading Plan nos vemos expuestos a basar nuestras decisiones en factores emocionales como el miedo a perder, la ambición desmedida o el exceso de confianza, de ahí su importancia.

Puede profundizar más sobre esto en el artículo “El trading plan: qué es y cómo crearlo”.

El trading plan: qué es y cómo crearlo

 

Operativa sin Stop Loss

Los Stop Loss son fáciles de entender y las técnicas para situarlos también están al alcance de cualquiera desde el punto de vista técnico. No hay nadie que no sea capaz de entender lo que es un Stop Loss y cómo colocarlo a nivel conceptual.

La gran dificultad de los Stop Loss radica en su aplicación práctica debido a las peculiaridades e implicaciones que tiene su colocación desde el prisma psicológico.

En mi opinión, creo que para llegar al largo plazo hay que sobrevivir en el corto. Incluso tenemos alternativas al Stop Loss en caso de que esta opción no nos convenza, como por ejemplo las coberturas de trading: un método de protección de capital de máximo nivel que nos permite permanecer en el mercado siempre, aprovechando la direccionalidad cambiante de la volatilidad sin entrar en pérdidas. Mientras que el Stop Loss, efectivamente corta las pérdidas, a cambio del pago de una comisión (pone a salvo nuestro capital sacándonos del mercado); la cobertura – mediante el Buy Limit y Stop Limit – recoge en todo momento la direccionalidad del activo a nuestro favor.

Puede profundizar más sobre esto en el artículo: “Stop Loss, ¿el mejor amigo del trader?”

Stop loss ¿El mejor amigo del trader?

 

Expectativas irreales de ganancias

El tercer elemento fundamental es la gestión de nuestras expectativas. Es decir, el manejo de nuestras ilusiones; de lo que esperamos conseguir en cada una de nuestras operaciones financieras. Pregúntese lo siguiente:

  1. ¿En qué medida se ajustan sus expectativas a objetivos de proceso y no tanto de resultado?
  2. ¿Qué tanto de SMART tienen sus objetivos, sus ilusiones, sus sueños, o sus metas?

SMART significa listo o inteligente en inglés. Esta palabra se ha convertido en un  indispensable a la hora de redactar un objetivo eficaz: las siglas SMART corresponden a los siguientes conceptos en inglés: specific, measurable, attainable, realistic y timely (específico, medible, alcanzable, realista y temporal). El enfoque SMART, se aplica como estrategia de marketing para empresas, y nos vale también para el trading y las inversiones. 

 

Apego emocional al dinero

Autores como Daniel Kahneman y Amos Tversky aportan una visión psicocientífica al apego al dinero y nos dicen: el ser humano, por naturaleza, no tolera o gestiona bien la posibilidad de perder dinero, lo cual provoca que busque evitar pérdidas antes que conseguir beneficios potenciales. El ser humano siente más dolor cuando pierde que satisfacción cuando gana. A nadie le gusta perder, y eso está fuera de discusión.

Por este motivo, el ser humano reacciona de dos formas posibles:

1) No cerrar una posición perdedora en lugar de cortar la operación para no asumir la pérdida esperando que se recupere la operación.

2) No dejar correr los beneficios por miedo a perder lo ganado y cortar con un beneficio mínimo.

Ante esta situación hay que practicar “El arte de dejar correr los beneficios y cortar las pérdidas”.

El arte de dejar correr los beneficios y cortar las pérdidas

Desatender al factor ACTITUD

Lo más importante en el mundo de las inversiones no es cuántos triángulos, banderines o figuras chartistas seamos capaces de detectar. Tampoco que conozcamos de carretilla la forma de cada una de las velas Doji, ni que correlacionemos los activos como un maestro. Todo eso es importante, no vamos a decir que no, y de bien seguro que esos son los primeros escalones que hay que aprender a subir para llegar al olimpo de la consistencia financiera.

Pero, lo más importante de todo; lo que está por encima del Análisis Técnico e incluso Fundamental, se llama Psicología, y tiene que ver con la alegría de continuar, con la motivación por seguir aprendiendo, con la superación de los miedos y las creencias limitantes, con el dominio del ego, con el ser prudentes, con el controlar la ambición, con el saber esperar, y con el abandono total de la posición de víctima para ser responsable.

El trading tiene que ver con su personalidad, con su forma de ver y relacionarse con el mundo, con su manera de tomar decisiones. Y el trading tiene ese arte intrínseco de ponernos a todos en el lugar que nos corresponde, y en corregir – a base de perder dinero – nuestras conductas impulsivas, nuestro poco saber esperar, nuestro afán por tener siempre la razón.

Puede profundizar más sobre esto en el artículo “El valor de la actitud, también en el trading”

El valor de la actitud, también en el trading

Este artículo continuará en: “Errores comunes a evitar en trading. Parte II”.

 

Cristina Bartés

Chief Operating Officer at Aston Dealers® Business Academy

 

Curso de Bolsa Aston Dealers

 

DISCLAIMER: La información y opiniones del presente artículo tienen carácter informativo, sin intención de influir en cualquier decisión comercial y no representan una recomendación personalizada de inversión ni de asesoramiento, dado que no se ha tenido en cuenta la situación financiera, los objetivos de inversión u otras necesidades personales de ningún inversor en particular y no constituyen ni pueden interpretarse como una oferta, invitación o incitación para la venta, compra o suscripción de valores, productos o servicios financieros, ni su contenido constituirá base de ningún contrato, compromiso o decisión de cualquier tipo. Su finalidad es mantener informados a los clientes de Aston Dealers® Business Academy sobre noticias o información correspondiente a los mercados financieros y por tanto los destinatarios de la presente comunicación deben consultar con sus propios asesores legales, fiscales o de cualquier otro tipo sobre las implicaciones de invertir en cualquiera de los productos o activos, que en su caso, se mencionen en el artículo.

La historia de los osos y los toros en Bolsa

 

Cualquier persona que se haya adentrado mínimamente en la compra y venta de valores, habrá leído o escuchado hablar de “toros” y “osos”. Los toros y osos en términos del mercado de valores se hicieron de uso común entre los financieros en 1720 durante un escándalo financiero conocido como la “Burbuja de los Mares del Sur”, pero ¿a qué se refieren los conceptos “toro”(bull) y “oso” (bear) en el ámbito bursátil? ¿Por qué se han elegido estos animales para hablar en el mercado de valores?

Lo primero que hay que saber es que ambos términos se refieren a la tendencia que presente un mercado financiero y que el concepto tendencia se encuentra directamente relacionado con el de sentimiento de mercado. Veámoslo más despacio:

El toro

El toro representa a los inversores que son optimistas respecto al futuro del mercado, de modo que la fuerza y las grandes subidas del mercado serán variaciones conocidas en el mercado de forma generalizada como bullish.

El toro simboliza el perfil del inversor comprador, con confianza en el mercado y que busca comprar acciones para conseguir beneficio. Esta actitud hace que el mercado suba de forma natural y se consolide.

El oso

El oso representa el pesimismo, y tiene lugar cuando los inversores presentan un enfoque más conservador para invertir y/o son bajistas. El término bearish hace referencia al oso y es lo contrario al sentimiento alcista del toro, utilizándose cuando el mercado sufre caídas continuas.

El oso simboliza el perfil del inversor vendedor que desconfía de la situación del mercado y que apuesta por las tendencias bajistas de las bolsas para aprovecharlas y sacar beneficio de ellas.

¿Por qué se asocian estos dos animales al mundo financiero?

Una de las respuestas más sencillas que conocemos hace referencia a su forma de atacar.

El toro al embestir ataca de abajo hacia arriba, representando a la perfección el movimiento alcista de los mercados con el que se asocia. Por otro lado, el zarpazo de los osos es inverso, de arriba hacia abajo, sirviendo también como simbolización perfecta del tipo de variaciones que representa.

Otra interpretación conocida tiene que ver con la postura que tienen estos animales cuando están a cuatro patas: el cuello de los toros tiene un ángulo hacia arriba y el cuello de los osos se inclina hacia abajo.

Sin embargo, estas no son las únicas explicaciones al origen de los toros y los osos (en la Bolsa, claro) y existen varias teorías al respecto:

  • Los cazadores de osos, dada la gran demanda existente, vendían la piel antes de cazar al oso, (al igual que se hace en las posiciones cortas), con la esperanza de que el precio fuera a la baja desde que la vendían hasta que la entregaban; de ahí el término de “oso” para aquel que abre posiciones pensando que el mercado va a bajar. Aunque se remonta al siglo XVII en el proverbio que no era prudente “vender la piel del oso antes de haber cazado el oso”, en el siglo XVIII el término «piel de oso» se redujo a «mercado bajista» y se aplicó a las acciones que se venden por un especulador .

 

  • La última de las teorías más recurrentes para dar sentido al origen de los toros y los osos en la Bolsa se remite a los combates circenses que se organizaban en la  Inglaterra Isabelina para entretener al público. En dichos combates se ponían a luchar entre sí a un toro contra un oso y se hacían apuestas. Uno de los eventos más famosos entre el público eran la lucha entre diferentes animales y, de entre todas ellas, la más importante es la que estaba protagonizada por un toro enfrentado a un oso.

¿Hay más animales en los mercados financieros, además de los toros y los osos?

Al describir el comportamiento del mercado financiero, al grupo de participantes en el parqué se les llama a menudo, metafóricamente, como el rebaño . Esto es especialmente relevante para los participantes en los mercados alcistas ya que los toros son animales de pastoreo.

También están los cerdos: un apelativo poco cariñoso referido a los pequeños inversores. Millones de ellos fueron “enviados al matadero” a finales de 2008, durante la crisis de las hipotecas subprime, las famosas hipotecas basura. Por los parqués circula un dicho: “los toros hacen dinero y los osos hacen dinero, pero los cerdos van al matadero”. Mucha gente que ha perdido su dinero en los mercados financieros, independientemente de que fuesen alcistas o bajistas, por lo que esta expresión busca similitud con la sensación de haber sido vapuleado por un poderoso animal.

Ejemplo histórico de un mercado de toros

Un ejemplo de mercado de toro fue el que comenzó en 1982 hasta el año 2002, tal y como observamos en el gráfico. El Dow Jones subió desde un mínimo de 800 puntos hasta un máximo de 10.000.

 

 

Ejemplo histórico de un mercado de osos

Muy conocido fue el mercado de oso, mercado bajista, que asoló los EE.UU durante la Gran Depresión. La Gran Depresión, también conocida como crisis de 1929, fue un período a principios del siglo XX en el cual el mundo entero estuvo bajo una profunda crisis económica y social, que perduró aproximadamente una década (hasta 1940). El Dow Jones perdió cerca del 90% de su valor durante los primeros tres años de este período tal y como vemos en el gráfico que aparece a continuación.

 

 

Lamentablemente, no existe un método confiable y seguro que nos permita predecir el comportamiento bull o bear de los mercados (ya nos gustaría). En los mercados, como en la vida: TODO PASA. Todo mercado bajista llega un día que cesa para convertirse en alcista y al revés. No en vano decimos que invertir siempre implica riesgos.

 

Cristina Bartés

Chief Operating Officer

 

DISCLAIMER: La información y opiniones del presente artículo tienen carácter informativo, sin intención de influir en cualquier decisión comercial y no representan una recomendación personalizada de inversión ni de asesoramiento, dado que no se ha tenido en cuenta la situación financiera, los objetivos de inversión u otras necesidades personales de ningún inversor en particular y no constituyen ni pueden interpretarse como una oferta, invitación o incitación para la venta, compra o suscripción de valores, productos o servicios financieros, ni su contenido constituirá base de ningún contrato, compromiso o decisión de cualquier tipo. Su finalidad es mantener informados a los clientes de Aston Dealers® Business Academy sobre noticias o información correspondiente a los mercados financieros y por tanto los destinatarios de la presente comunicación deben consultar con sus propios asesores legales, fiscales o de cualquier otro tipo sobre las implicaciones de invertir en cualquiera de los productos o activos, que en su caso, se mencionen en el artículo.

Semana sin volumen en el S&P 500

 

 

Arriba parte de la explicación de la no ruptura de las envolventes alcistas semanales con las que empezamos el lunes. El volumen de S&P comparado con otros mercados, es bajo. S&P 500 de nuevo en 3.900 y NASDAQ en cotizaciones similares en lateral manteniendo zona de máximos; con las Big Tech de referencia Apple y AMZN en lateral toda la semana, a pesar de acumular buenas recomendaciones de compra.

Ayer, el Russell 2000, protagonista de las subidas y sobre compra en detrimento del NASDAQ y S&P 500, empezó a dar signos de recorte al caer al mismo tiempo que su índice de volatilidad RVX ,remontaba al alza.

 

 

¿Qué esperar?

Nada. Atentos al intra día y decidir según el mercado. Ayer jueves volvimos a episodios repentinos de subida rápida del VIX en H1 y caídas importantes y provechosas para los bajistas en S&P 500 en el corto plazo para retornar de nuevo a la zona de 3.900 ptos. 

La imagen es que el S&P en Diario acumula Dojis de cierre durante la semana y el NASDAQ, velas de escaso negocio y volumen. Con tan poco volumen … “cualquier cosa” puede pasar.

 

¿De dónde sale el dinero?

 

Así es, la FED que sigue con las impresiones de billetes después de que ayer asegurara que la Reserva Federal no se retirará del mercado de forma abrupta.

Cada vez nos extraña menos la posición de mano fuerte corta en Bonos ( alcista en rendimientos); muchos Hedge Funds creen que Powell se equivoca y que la inflación, provocada por un alza de las materias primas – momentum en el cobre y crudo – y un crecimiento de la demanda post pandemia, acabará desbocando la inflación. 

 

 

Pero, como decíamos al principio cualquier cosa puede pasar ¿y si a última hora, cuando la mano fuerte se decide, entra dinero y las envolventes semanales hacen su trabajo?

 

Joaquín Ortega

Director de formación

Un mercado sin riesgo dependiente de la FED

 

 

En el gráfico de portada vemos a los campeones de la sobre compra: Russell 2000 y BTC. Volvemos al patrón de sobre compra / sobre compra extrema y … corrección.

¿Cuándo llegará?

Cuando el mercado quiera o en el momento en que las manos fuertes estimen que el dinero de la FED no es suficiente. Una cosa está clara, el mercado se está acostumbrando a la ausencia de riesgo – ya lo advirtió Powell- y eso es muy peligroso. En el momento en que la Reserva Federal decida retirar el pie del acelerador, las caídas, provocadas por cierre de largos, pueden ser importantes. Pero, también sabemos que, en burbuja, el RSI puede estar por encima de 70, inicio de la sobre compra, durante mucho tiempo.

¿Hay alternativas “contrarian”? 

Es sin duda el momento de los grandes inversores que actúan por sentimiento contrario del mercado. Es decir, si “todo” está sobre comprado, ¿Dónde se encuentra la sobre venta más importante?

El caso más flagrante es el value. Inversiones en empresas o activos muy infra valorados que no están relacionados con el crecimiento rápido y sostenido del momentum financiero.

 

 

Como vemos en el gráfico de arriba la diferencia o spread entre growth y value en el Russell 100 (small caps value) es, más que histórica (37 años) “histérica”, como la han calificado en Maket Ear.

Por si quedan dudas, o se cree que las estimaciones son exageradas, en el siguiente chart de Morgan Stanley, vemos la infra valoración o extrema sobre venta a nivel mundial del value; no sólo en el caso de los EEUU.

 

 

¿Tiene sentido esta cotización o se trata de un patrón de sell off de mercado?

Viendo los datos, la infra valoración del value, tiene más de apuesta a favor de la burbuja y buy the dip mientras la FED siga “engrasando” el mercado, que sentido financiero.  Para empezar, los earnings publicados son buenos, teniendo en cuenta la situación, pero nada más. ¿Nadie recuerda que estamos en PER históricamente sobre valorados?

 

 

El gráfico de arriba señala un doble techo en formación respecto a las publicaciones de beneficios del S&P500. No ofrecen tranquilidad dada, por un lado, la alta valoración de PER’s mencionada (que exige rendimientos mucho mayores), y por otro, la alta ponderación de las Big tech en el S&P en el entorno del 25%.

Por último, otro dato vendría a ratificar la idea de que el mercado, por ahora, solo exprime la burbuja de manos de la FED evitando el riesgo. Se trata de las previsiones respecto a la evolución a medio plazo del PIB de los EEUU (recordamos que, el 70 % de este depende del consumo interno del país norteamericano).

 

 

¿Acaso puede haber más disparidad entre las previsiones y la media o el consenso o acuerdo de las mismas (trazo gris)?

Tal falta de acuerdo o consenso no casa con la lógica de apostar (sí, en este caso esa es la palabra) por el Russell 2000 y la inmediatez de la recuperación económica de EEUU. En el fondo de todo el debate, radica otra falta de consenso o acuerdo que implica a la inflación, el dólar, el rendimiento del Bono USA 10 years y el oro. Este último muchas veces “despreciado” pero que, de forma tozuda, sigue guardando potencial alcista en el soporte del triángulo del medio plazo por encima de los 1804 $ la onza.

 

Joaquín Ortega

Director de Formación, experto en índices y petróleo

 

La falacia del coste hundido

 

El avión supersónico Concorde

La falacia del coste hundido, también llamada falacia Concorde, debe su nombre al avión supersónico de transporte de pasajeros “Concorde”, que estuvo en servicio entre los años 1976 y 2003. Fue construido a partir de los trabajos conjuntos de los fabricantes British Aircraft Corporation (británico) y Aérospatiale (francés) y su característica principal era que podía llegar a los destinos en la mitad de tiempo que un avión comercial convencional debido a su velocidad supersónica. Su velocidad máxima era de 2.179 km/h, duplicando prácticamente la velocidad del sonido (1.235,5 km/h).

Este avión era casi perfecto, pero le fallaba un elemento fundamental: el coste operacional de esta aeronave era tan alto, que superaba con creces los ingresos. Su baño de pintura blanca era dos veces más reflectante de lo habitual y ello permitía rebajar las altas temperaturas por el rozamiento del aire a la velocidad supersónica. Tenía en su parte delantera una especie de pico que se vio en la necesidad de rebajarse para permitir la visión de los pilotos.

Además, sus costes de producción eran inalcanzables para la mayoría de empresas. Fabricar un Concorde costaba lo mismo que tres Boeing 747. Otro problema era el alto consumo de combustible que necesitaba para volar, pues era 4 veces más elevado que el resto de aeronaves. Por otro lado, solamente podía transportar 144 pasajeros, originando que el coste de un ticket de ida y vuelta alcanzara los 10.000 dólares en la época, estrechando su target a niveles muy altos. A mayor abundamiento, el 25 de Julio del año 2000, el Concorde sufrió un trágico accidente: el vuelo 4590 de Air France se estrelló en Gonesse (Francia) provocando la muerte de los 100 pasajeros de la nave, nueve tripulantes y cuatro personas en tierra. Se dice que allí también falleció este modelo de aeronave, convirtiéndose en uno de los grandes fracasos de la aeronáutica.

Lo que sintieron sus creadores e impulsores ilustra el tema de este artículo: la falacia del coste hundido.

 

 

La falacia del coste hundido

La falacia del coste hundido es un sesgo conductual, es decir, un efecto psicológico que produce una desviación en el procesamiento de la información. Tiene que ver con lo que ocurre cuando se invierten grandes esfuerzos y recursos por hacer realidad un proyecto y luego se hace todo lo humanamente posible habido y por haber por mantenerlo a flote, a pesar de que existan evidencias que muestran que ese proyecto es, en la realidad, inviable. 

La falacia del coste hundido también podría definirse como un proceso de negación frente a una pérdida inminente. Aplica, como en el caso del Concorde, a proyectos empresariales, pero también a otros aspectos de nuestra vida: temas laborales, relaciones con familiares, amigos y parejas, proyectos empresariales, planes personales de futuro e inversiones por supuesto.

El sesgo está en la incapacidad de reconocer la derrota a tiempo y, en lugar de ello, insistir hasta el cansancio en mantener la idea y la expectativa inicial.

La forma de convencernos para seguir invirtiendo en un proyecto con valor presente negativo es la que se expresa en frases como: “si hemos llegado hasta aquí, tenemos que continuar” o “si no seguimos hasta el final, todo el esfuerzo habrá sido en vano”. Pensad en un jugador de casino que interpreta que si ha perdido en muchas rondas seguidas, podrá recuperar lo perdido doblando su apuesta, convencido de que su suerte cambiará inminentemente. Incurrimos en la falacia del Concorde porque no consideramos las pérdidas pasadas como definitivas, sino como reversibles.

 

Aprender a perder

Volvamos al inicio. Las compañías aeronáuticas no hacen inversiones tan cuantiosas en un proyecto como en el caso del Concorde, sin antes evaluar muy bien la situación. No obstante, hasta en esos casos se producen fallos: aspectos que se pasan por alto, previsiones mal construidas o circunstancias fortuitas que no se han contemplado y no se podían incluso prever. En pocas palabras, ningún proyecto, personal, laboral o empresarial tiene total garantía de éxito.

Lo mismo ocurre en trading e inversiones: nuestro análisis técnico puede ser impecable, y sin embargo, no generarnos beneficios, porque existen elementos propios del análisis fundamental que no podemos prever o controlar. ¿Quién pudo prever la propagación de un virus a nivel mundial? Si en este contexto, nos aferramos en querer tener la razón en nuestro estudio, y dejamos correr las pérdidas a la espera de un giro en el mercado, es muy probable que de allí en adelante se inicie una cadena de nuevas pérdidas motivada por un deseo tan humano como visceral de querer recuperar lo perdido.

Cerrar una operación que genera pérdidas requiere de mucha valentía, puesto que implica reconocer el error -con todas las implicaciones que esto tiene en relación con nuestro ego- y asumir que de la misma manera que uno es valiente para empezar un proyecto, también lo es para abandonarlo cuando ha llegado el momento, evitando así la prolongación innecesaria y perjudicial, de querer hacer funcionar lo que no funciona.

Recuerda:

Resistirte a perder es entrar en un callejón sin salida. La actitud más inteligente frente a un error es aprender de él y pasar página.

 

Cristina Bartés

Chief Operating Officer

 

DISCLAIMER: La información y opiniones del presente artículo tienen carácter informativo, sin intención de influir en cualquier decisión comercial y no representan una recomendación personalizada de inversión ni de asesoramiento, dado que no se ha tenido en cuenta la situación financiera, los objetivos de inversión u otras necesidades personales de ningún inversor en particular y no constituyen ni pueden interpretarse como una oferta, invitación o incitación para la venta, compra o suscripción de valores, productos o servicios financieros, ni su contenido constituirá base de ningún contrato, compromiso o decisión de cualquier tipo. Su finalidad es mantener informados a los clientes de Aston Dealers® Business Academy sobre noticias o información correspondiente a los mercados financieros y por tanto los destinatarios de la presente comunicación deben consultar con sus propios asesores legales, fiscales o de cualquier otro tipo sobre las implicaciones de invertir en cualquiera de los productos o activos, que en su caso, se mencionen en el artículo.

Feliz Navidad

El 2020 ha sido un año de locos, imprevisible pero también inevitable. Muchos esfuerzos realizados en cualquier sector por mantener a flote el negocio, muchas veces han caído en saco roto, sobre todo el sector de servicios de comidas HORECA (HOteles, REstaurantes y CAfeterías) muy penalizado y a su vez muy dependiente del turismo en España. Quizás, y ojalá suceda, que la mentalidad de todos los españoles cada vez más sea la de DIVERSIFICACIÓN, ¿recuerdas cuando estalló la crisis financiera en 2008? España dependía del “Tocho” para su crecimiento económico, tras los años la dependencia de la construcción ha ido disminuyendo y los profesionales se han ido reciclando en otros sectores. 12 años más tarde, España tiene una gran dependencia del turismo y este año se presenta una pandemia tan fuerte que ha arrasado de nuevo con otro sector del cual el PIB español dependía en gran medida. Esperemos que esta experiencia sirva para que tanto el nuevo emprendedor como el empresario tengan un horizonte de negocio más lejano más internacional y menos local, más diversificado, pues no evitaremos una crisis pero si se reducirán los daños, y el impacto en la economía y empleo no tendrá nada que ver con la actualidad.

Hoy en día existen recursos tecnológicos y el conocimiento suficiente para crear tu propia empresa en formato digital y con un plan internacional ¿por qué no hacerlo? Y además, frente a cualquier crisis se llame como se llame, te permitirá adaptarte a las nuevas circunstancias de manera rápida y con bajo coste. Este debe ser el nuevo paradigma para implantarse uno mismo a partir del próximo año 2021, empezar el año con un NUEVO CONCEPTO DE ESTILO DE VIDA. Si de la misma manera que empiezas el año con nuevos propósitos: dejar de fumar, hacer deporte, hacer dieta, hacer formación,… en 2021 no te debes olvidar de que el “Nuevo Concepto de Estilo de Vida” se fundamentará en: diversificación de ingresos, negocios digitales, internacional, …

Siendo optimistas, queremos que el 2021 sea un “Desafío” para ti y para cualquiera, que compruebes 12 meses más tarde hasta dónde has llegado con tus proyectos de negocio. Es decir, vive el crecimiento de lo que has creado y crecerás tu también, “No dependas de otros” se Independiente.

En los mercados financieros tu estrategia de inversión se adapta constantemente a los cambios de precios y de tendencias, ¿por qué no lo ibas a hacer en la vida real? Ánimo y para lo que necesites, ASTON DEALERS estará cerca de ti.

 

 

El polémico uso del Stop Loss

 

Los Stop Loss son fáciles de entender y las técnicas para situarlos también están al alcance de cualquiera desde el punto de vista técnico. No hay nadie que no sea capaz de entender lo que es un Stop Loss y cómo colocarlo a nivel conceptual.

La gran dificultad de los Stop Loss radica en su aplicación práctica debido a las peculiaridades e implicaciones que tiene su colocación desde el prisma psicológico. En este sentido, autores como Germán Antelo distinguen el Stop Loss racional del Sop Loss Psicológico.

Mientras que el Stop Loss racional es el cálculo matemático de cuánto dinero estamos dispuestos a perder de acuerdo con nuestro capital depositado, el Stop Loss Psicológico se activa en el momento en el que perdemos dinero y empezamos a sentir dolor por el dinero perdido, con independencia de que coincida o no con el Stop Loss racional.  

Veámoslo con un ejemplo:

Imaginemos que el Sr. Juan, de acuerdo con su money management, está dispuesto a perder 1.000$. Sin embargo, cuando esa operación le empieza a dar pérdidas de 300$ ya siente dolor, incomodidad, frustración por haber tocado los 300$. El Stop Loss racional dice que puede soportar una pérdida de 1.000$, por lo que no estamos ante un caso de mala colocación del Stop. Estamos ante un caso en el que nuestra emoción empieza a observar que los 300$ que se están perdiendo ya empiezan a ser “demasiada pérdida”, activándose acto seguido el impulso por mover manualmente el stop y acortarlo. Esto nos lleva a concluir que el umbral de pérdida del Sr. Juan no está entonces en los 1.000$ que racionalmente ha calculado que puede perder sin incumplir con el trading plan, sino que el umbral de pérdida se sitúa en los 300$.

 

Claro está que a nadie le gusta perder y realmente no debe pasar nada en ti si se ejecuta la pérdida calculada bajo el paraguas de tu gestión monetaria. No obstante, y siguiendo con el ejemplo anterior, si perder 300$, aún pudiendo soportar 1.000$ nos produce dolor, rabia, ganas de revancha, frustración, querer entrar a mercado para recuperar, olvidarse de tu plan de trading, dejar correr tus pérdidas para recuperar lo perdido… Ahí hay que reconocer que no te sientes tranquilo ni toleras esa pérdida.

¿Qué dos opciones tenemos ante esta situación de dolor e intranquilidad?

  • Trabajar para que no te genere dolor la pérdida de dinero y aceptes el stop racional sin resentimiento, culpa ni frustración. Es frecuente el caso de mover los stops manualmente, y en consecuencia, no seguir los trading plans, porque no soportamos perder. Si la pérdida nos provoca dolor, tenemos que dejar de operar y observar qué dinero no nos generaría dolor. Al que perder le supone dolor, sea la cantidad que sea, no va a poder operar en mercados financieros, porque en trading e inversiones puede uno perder dinero incluso haciendo las cosas perfectas. ¿Mentalmente, aceptas eso?
  • Poner el stop donde no te genere dolor, en vez de ponerlo en donde técnicamente sería adecuado. Tendremos que tener en cuenta aquí que habrá muchos mercados en los que, por su apalancamiento, no podremos operar en ellos porque los Stop Loss ahí no nos permitirían una operativa tranquila.

Por satisfacer nuestro ego, también podemos caer en el error de no poner Stop Loss, ni en donde racionalmente nos indicaría nuestro money management, ni en donde psicológicamente fuéramos capaces de soportar sin que nos genere dolor. El motivo que impulsa a la no colocación del stop sería el no querer reconocer un error y dejar correr la pérdida hasta que el mercado se de la vuelta. Un stop de pérdidas que se ejecuta significa reconocer un error. Hasta que una operación no se cierra, la pérdida no se reconoce (pero eso no significa que no esté ahí).

En mi opinión, creo que para llegar al largo plazo hay que sobrevivir en el corto, y un gestor no debería permitir tal pérdida, por muy seguro que se encuentre de tener razón y de que su análisis pre operativa ha sido el mejor y más exhaustivo. Un inversor debe entrar a mercado sin sorpresas, esto es, conocer siempre cuál es la pérdida máxima que está dispuesto a aceptar en una operación. La única razón para no ejecutar el stop debería ser una nueva – y objetiva, teniendo en cuenta todas las emociones que nos invaden en el momento de tomar esa decisión – valoración del binomio riesgo/beneficio.

 

Cristina Bartés

Chief Operating Officer at Aston Dealers® Business Academy

 

 

DISCLAIMER: La información y opiniones del presente artículo tienen carácter informativo, sin intención de influir en cualquier decisión comercial y no representan una recomendación personalizada de inversión ni de asesoramiento, dado que no se ha tenido en cuenta la situación financiera, los objetivos de inversión u otras necesidades personales de ningún inversor en particular y no constituyen ni pueden interpretarse como una oferta, invitación o incitación para la venta, compra o suscripción de valores, productos o servicios financieros, ni su contenido constituirá base de ningún contrato, compromiso o decisión de cualquier tipo. Su finalidad es mantener informados a los clientes de Aston Dealers® Business Academy sobre noticias o información correspondiente a los mercados financieros y por tanto los destinatarios de la presente comunicación deben consultar con sus propios asesores legales, fiscales o de cualquier otro tipo sobre las implicaciones de invertir en cualquiera de los productos o activos, que en su caso, se mencionen en el artículo.

¿Diversificación sí o diversificación no?

La diversificación es un método o estrategia para reducir el riesgo de nuestra cartera mediante la inversión en activos que reaccionen de forma desigual a posibles futuros escenarios, con la finalidad de evitar que se produzcan situaciones extremas en nuestra cartera. Por lo tanto, diversificar sería, de forma coloquial, no poner todos los huevos en una misma cesta para que, en caso de que se caiga, no se nos rompan todos.

Hablar de diversificación nos obliga a entender el concepto estadístico “correlaciones”, porque una correcta diversificación busca construir una cartera de inversión cuyos activos NO estén altamente correlacionados entre sí. Cuando la cotización de dos activos se mueve en la misma dirección y en la misma proporción, decimos que los activos están correlacionados, de manera que la volatilidad de la cartera en su conjunto es muy alta. Por lo tanto, como norma general, cuanto menos correlacionados estén los activos que integran nuestra cartera, mejor. Esto es lo mismo que decir que es importante tener una cartera diversificada.

Este es el fundamento básico que defiende un grande en inversiones como es Peter Lynch. Frente a él, otro grande; Warren Buffet, señala que: “La diversificación es la protección contra la ignorancia. Tiene muy poco sentido para aquellos que saben lo que hacen”. Warren Buffet, por lo tanto, critica abiertamente la diversificación. Veamos con un ejemplo la postura de este gestor:

Consideremos un grupo de 5 acciones que, según nuestro análisis, son las únicas 5 seguras e infravaloradas. Si queremos diversificar, quizás queramos invertir en otras 10 o 15 acciones simplemente para distribuir el riesgo de nuestra cartera. Esto significaría que esas 5 acciones sobre las cuales estábamos relativamente seguros, se han convertido en el 25% de su cartera, mientras que el restante 75% de nuestra cartera está invertido en “inseguridades” o en inversiones sobrevaloradas.

Por lo tanto, ¿Diversificación sí o diversificación no?

Estamos de acuerdo con Warren Buffet cuando critica la diversificación señalando que una persona probablemente solo tenga una o dos ideas “buenas” en su vida y bajo esta premisa, diversificar supondría ampliar el número de posibles errores. En general, el inversor exitoso es especialista en un sector y apuesta su capital en él, ya que lo conoce, lo domina y lo ha backtesteado largo y tendido.

No obstante, y siendo realistas, la experiencia indica que hay algunas personas que ni siquiera tienen una o dos buenas ideas respecto a inversiones. Como bien explica Tomás García-Purriños en una de sus publicaciones: “No todo el mundo comienza con una sastrería y termina creando Inditex. Es más, hay personas que ni quieren ni tienen por qué aceptar ese reto, de lo contrario todos seríamos Sergey Brin, Larry Page o Amancio Ortega. Y no pasa nada por ser quién eres, porque puedes ser igual o más feliz que ellos. Pero también podemos serlo menos, sobre todo si no nos aceptamos tal y como somos.

Luego, a pesar de que para algunos (pocos) gestores, la opción de diversificar no sea la más adecuada, para el resto de inversores sí lo es y no por ello son unos descerebrados, porque al final, quien manda es la ciencia. Y la ciencia matemática manifiesta que, incrementando el número de productos, es decir, diversificando, podemos estrechar el riesgo para obtener la misma rentabilidad. Esto es así, e ignorarlo es prescindir de la teoría moderna de selección de cartera (también llamada teoría moderna del portafolio), una de las herramientas con más aceptación académica para la cuantificación del riesgo y rentabilidad de los activos.

 

DISCLAIMER: La información y opiniones del presente artículo tienen carácter informativo, sin intención de influir en cualquier decisión comercial y no representan una recomendación personalizada de inversión ni de asesoramiento, dado que no se ha tenido en cuenta la situación financiera, los objetivos de inversión u otras necesidades personales de ningún inversor en particular y no constituyen ni pueden interpretarse como una oferta, invitación o incitación para la venta, compra o suscripción de valores, productos o servicios financieros, ni su contenido constituirá base de ningún contrato, compromiso o decisión de cualquier tipo. Su finalidad es mantener informados a los clientes de Aston Dealers® Business Academy sobre noticias o información correspondiente a los mercados financieros y por tanto los destinatarios de la presente comunicación deben consultar con sus propios asesores legales, fiscales o de cualquier otro tipo sobre las implicaciones de invertir en cualquiera de los productos o activos, que en su caso, se mencionen en el artículo.

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