Tips para emprender de forma consciente

El emprendimiento consciente es aquel que suma reflexión, razón y sentimiento a este proceso creativo de dar forma a una iniciativa. El emprendimiento consciente es aquel que posiciona al protagonista en un mapa de situación en el que las palabras y las acciones están alineadas con el proyecto y la misión de esa persona.

Quien emprende de manera consciente observa su misión como un enriquecimiento personal en forma de felicidad, pero también visualiza el bien que esta iniciativa puede aportar a la sociedad. Interpreta el esfuerzo, la inversión y todos los detalles de esta organización de un modo que trasciende a la visión reduccionista que centra la mirada en los resultados.

1. Busca un propósito más allá del dinero

Como emprendedor debes tener claros tus objetivos y el impacto que tendrán tus acciones en el ambiente, así como en tus trabajadores, proveedores y clientes, buscando siempre su bienestar social y económico. “Nunca está de más preguntarse ‘¿qué puedo hacer yo por ellos?’”

2. Favorece una cultura organizativa “consciente”

Desde el arranque de tu proyecto de negocio debes dedicarte a favorecer las condiciones en que tus círculos productivos más cercanos (trabajadores y proveedores) se desenvuelven dentro y fuera de tu negocio. Una buena forma de evaluar si estás haciendo bien las cosas es contarle todo lo que haces a una persona mayor y ver su reacción. Las personas mayores tienen esa perspectiva del tiempo que aporta visión y claridad a las cosas. 

“Para poder generar un negocio consciente se deben romper muchos paradigmas. Requiere tener compromiso y claridad social, así como buscar un propósito que vaya más allá del dinero”

3. Desarrolla tu liderazgo consciente

Es importante pensar, desarrollar y trabajar un liderazgo que te permita ser el protagonista de todas las cosas, buenas y malas, de tu emprendimiento.

Es muy importante el hacerse responsable de lo que suceda dentro de tu proyecto, preguntándote ¿Qué hice mal? ¿Qué dejé de hacer para que eso sucediera? ¿Cómo puedo mejorar?.

4. Piensa en desafiar lo de siempre

Debes ser consciente que emprender buscando un propósito que va más allá de lo económico, es todo un desafío. Hay mucha gente que te va a decir que así no funcionan los negocios. Pero si planteas tu proyecto de una forma ética y honrada, empezarás a encontrar personas que están dispuestas a jugar en tu misma liga.

5. Persigue redefinir los estándares de la industria

A través de la calidad de tus productos y/o servicios puedes lograr que el valor que está aportando tu emprendimiento sea mucho mayor. Aunque no logres redefinir por completo los estándares de tu industria, seguramente ya apoyaste a que esos estándares crezcan en el futuro.

Actualmente, hemos sufrido las consecuencias del capitalismo voraz, que busca obtener un beneficio económico por encima de lo que sea, incluso de los trabajadores.

Las empresas deben de ser unidades que brinden oportunidades laborales dignas y que tengan una consciencia sobre el todo.

Amortización de hipoteca: ¿reducción de cuota o disminución del plazo?

Supongamos que tenemos una hipoteca de 150.000 euros con un interés del 2 % y un plazo original de 30 años. Esto es lo que pasaría si se devolvieran 25.000 euros por adelantado en el último mes del año 15:

  • Con una reducción de la cuota, las mensualidades pasarían de los 554,43 euros al mes a los 393,55 euros, mientras que el ahorro en intereses al finalizar el plazo (sin modificaciones) sería de 3.957,89 euros.
  • Con una reducción del plazo, se seguirían abonando unas cuotas de 554,43 euros mensuales, pero el periodo de devolución pendiente pasaría a ser de 10 años y dos meses. En este caso, ahorraríamos 7.161,50 euros en intereses.

Parece claro, pues, que se ahorra más dinero si se acorta el plazo. No es que con una rebaja de la cuota de la hipoteca no se paguen también menos intereses pero es una cuantía superior comparado con la opción de reducir el plazo. Así que no es una mala alternativa, si lo que nos interesa es pagar menos dinero cada mes y el porcentaje de interés es realmente atractivo.

Esta teoría es válida para todas aquellas hipotecas que se hayan contratado a partir del 1 de enero de 2013. En las firmadas antes, sin embargo, sus titulares pueden practicar la deducción por adquisición de vivienda habitual, que permite ahorrar en IRPF hasta el 15 % sobre lo pagado cada año por el préstamo.

Si se puede aplicar esta deducción, es posible que sea más conveniente reducir la cuota en vez del plazo.

 

Cristina Bartés

Chief Operating Officer

Fondos Vanguard: ¿Qué son?

Hablar de Vanguard es hablar de John Clifton Bogle, también conocido como Jack Bogle. Se trata de uno de los gestores de fondos de inversión más reconocidos de la historia y es el creador de la filosofía de inversión que más ha crecido en los últimos años: la gestión pasiva.

Recordemos las diferencias entre gestión pasiva y gestión activa:

La característica principal de la gestión activa d inversión es que las decisiones sobre qué activos financieros forman parte de la cartera del inversor y en qué proporción son tomadas por una persona o por un equipo gestor en base a un criterio propio. En otras palabras, el gestor del fondo de inversión, basado en los datos de los que dispone, en su experiencia y en sus previsiones, decide cuáles son las empresas en las que invertir en cada momento.

La gestión pasiva, mientras tanto, lo único que busca es replicar a un índice bursátil. En este caso, el gestor no tiene que decidir cuáles son las empresas que deben formar la cartera de inversión, sino que el índice se convierte en la referencia y el trabajo de gestión se reduce a replicar su composición.

Hay varias formas de replicar al índice, siendo la réplica física completa (full replication) el método más eficaz. Consiste en que el gestor del fondo compra todos los valores que forman el índice y exactamente en la misma proporción. La mayoría de los fondos indexados y ETFs, que son los principales productos de inversión pasiva, hacen este tipo de réplica.

John Bogle fue un inversor norteamericano que llegó a dirigir una industria de fondos llamada Wellington Fund, de la que fue despedido en 1974 por sus “locas” ideas de inversión. Bogle se dio cuenta de que la mayoría de los gestores de fondos de su época no eran capaces de batir al mercado de forma recurrente. Entonces propuso algo que nunca antes se había hecho: invertir en índices bursátiles y no en acciones.

Hasta entonces, el trabajo de los gestores de fondos consistía en seleccionar las compañías que, según una serie de criterios, eran las mejores en cada momento. Estas acciones se unían en “paquetes” llamados fondos de inversión y se comercializaban al gran público.

El problema, según Bogle, es que estos fondos de inversión gestionados de forma activa obtenían peores resultados que el S&P 500, el índice bursátil más importante de Estados Unidos, y que ha logrado una rentabilidad media cercana al 10% a lo largo del siglo XX.

La propuesta de Bogle consistía en crear un fondo de inversión formado exactamente por las mismas empresas que componían este índice bursátil y en la misma proporción. De esta forma, el comportamiento del fondo estaría estrechamente relacionado con el del índice al que replicaba y obtendría el mismo resultado que él.

En 1975 Jack Bogle creó en Malvern (Pensilvania), su propia gestora de fondos, The Vanguard Group. Un año más tarde lanzó al mercado el primer fondo indexado de la historia: un fondo que replicaba al S&P 500. Acababa de nacer la gestión pasiva.

En la actualidad, Vanguard es la segunda gestora de fondos más importante del mundo. Gestiona activos valorados en más de 6,2 trillones de dólares y cuenta con más de 16.000 empleados.

Con Vanguard, Bogle abrió el mundo de los fondos de inversión a los pequeños inversores, a los que les permitió invertir en excelentes productos financieros, diversificados a nivel mundial, sin necesidad de contratar a un gestor y soportando unas comisiones radicalmente bajas.

En España, si quieres contratar un fondo de Vanguard tienes dos opciones: hacerlo por tu propia cuenta a través de un banco o de un bróker que los comercialice (como SelfBank, ING o Renta 4); o bien con la ayuda de un robo advisor, es decir, de un gestor automatizado de inversiones.

 

Cristina Bartés

Chief Operating Officer

La correlación directa entre tu situación financiera y tu salud física y mental

 

Existe una correlación directa entre tu situación financiera y tu salud física y mental. En este sentido, los expertos apuntan que la imposibilidad de ahorrar por no tener un sueldo suficiente que cubra todos los gastos o el hecho de tener “sustos financieros”, es decir, imprevistos de tipo económico, pueden ser una fuente de trastornos para la salud en la medida que suponen un shock para la persona que los sufre. Ante dicha situación, se hace necesario cultivar hábitos saludables desde el punto de vista financiero que contribuyan positivamente al bienestar físico y mental de las personas.

 

 

De acuerdo con el estudio 360 Wellbeing Survey 2019Well and Beyond” de la compañía aseguradora internacional Cigna hay 3 principales fuentes de estrés: las finanzas personales, una gran carga de trabajo y la salud personal. Todos estos factores combinados “pueden conducir a un colapso en el bienestar físico”. Según Cigna, los problemas económicos contribuyen a la aparición de trastornos como el aumento de la presión arterial, problemas de sueño, depresión u obesidad. 

Podríamos entrar en el eterno debate de si el dinero da o no la felicidad, visto que la salud física y mental se ve afectada por la financiera, pero siendo pragmáticos, lo interesante es conocer qué hacemos en estos casos que lamentablemente se han acentuado con la pandemia. La organización Mental Health First Aid International recomienda:

Mentalizarse. Ignorar que se tienen problemas financieros no va a hacer que desparezcan.

– Consultar con tu banco o con un asesor financiero independiente en relación a tu patrimonio, deudas, y que este te ofrezca estrategias de mejora y herramientas para fortalecer tu salud financiera.

– Solicitar ayudas públicas (nacionales, locales, regionales) o bonos sociales, a disposición de los ciudadanos para que afronten sus obligaciones de pago o los gastos propios del día a día.

– Evitar gastos triviales e innecesarios, hecho que rebajará lo invertido y hará crecer el ahorro.

– Registrar todos tus gastos e ingresos que se produzcan. Para evitar o combatir el estrés financiero, debes determinar, entender y organizar tus ingresos, tus hábitos de gasto y tus deudas. Apunta tus ingresos, lleva un registro de tus gastos y decide adónde quieres que vaya tu dinero. En relación a esto, hay que tener en cuenta las siguientes estimaciones de los expertos:

. No destinar más de un 50% de los ingresos a los gastos fijos

. No destinar más de un 30% de los ingresos a los gastos variables.

. Destinar un 20% de los ingresos al ahorro.

– Emplear soluciones digitales para la gestión de finanzas: en el mercado de aplicaciones hay multitud de herramientas que permiten gestionar las cuentas bancarias sin tener que moverse de casa.

 

Cristina Bartés

Chief Operating Officer

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